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He estado bastante tiempo buscando el nombre de alguien que hubiera muerto por una sobredosis, para utilizar en este artículo. Al final lo encontré por accidente, haciendo una búsqueda no relacionada. Enrique Urquijo, el cantante de Los Secretos murió por una sobredosis de heroína. Enrique Urquijo murió innecesariamente por una sobredosis de heroína. Enrique Urquijo fue asesinado por el estado español. Al no asumir el estado español su responsabilidad respeto a actividades mal vistas, el estado español asesinó a Enrique Urquijo. Enrique Urquijo fue asesinado por el estado español al no asumir este su responsabilidad de garantizar unos mínimos niveles de calidad en algo tan mal visto como inyectarse heroína.
Los seres humanos no se conforman únicamente conhacer cosas bien vistas por la sociedad. Hay personas que harán cualquier cosa que les proporcione placer, esté prohibido o no. Un claro ejemplo es la adicción a la heroína. Los adictos necesitan su chute. Si no lo obtienen van a sufrir el síndrome de abstinencia. Con este síndrome pueden sentirse fatal durante varios días hasta que se les pase el mono. Un heroinómano no es capaz de aguantar sólo varios días de encontrarse fatal, fatal por no consumir heroína. Por eso necesitan su chute de forma continua.
Un heroinómano es un claro ejemplo de alguien que va a tener poco en cuenta la legalidad vigente a la hora de satisfacer sus necesidades. Pedirán, robarán, atracarán, se prostituirán, con tal de pagarse el siguiente chute. O bien consigue el siguiente chute o lo va a tener una experiencia horrible que le va a durar casi una semana entera: el mono. Con tal de conseguir el siguiente chute el heroinómano se llevará por delante a quien haga falta. Esto está muy mal visto por la sociedad. La sociedad permite que sean mafias las que suministren esta preciada heroína. La sociedad no asume su responsabilidad de garantizar unos mínimos niveles de calidad del producto.
Gran parte del sufrimiento tanto de los heroinómanos como de sus victimas se puede evitar. Una adicción que dure toda la vida no es demasiado grave. El estado español únicamente tiene que proporcionar droga de buena calidad a quien haya caído en las garras de la adicción. El estado español únicamente tiene que garantizar un precio razonable a los heroinómanos. El estado español únicamente ha de garantizar unos mínimos niveles de calidad en este producto, que es consumido por mucha gente. Únicamente ha de asumir su responsabilidad.
Desgraciadamente el estado español es demasiado hipócrita para asumir su responsabilidad. En vez de proporcionar a los drogadictos estupefacientes de buena calidad para que puedan mantener el mono a raya, su única reacción es tratarlos como parias. Si una persona necesita heroína para que su existencia sea tolerable es la obligación del estado español proporcionársela. El estado español no debe, bajo ningún concepto, hacer como en estos momentos. El estado español no debe meter la cabeza en un hoyo, mirando hacia otro lado para no tratar con este problema que causa un sufrimiento innecesario. El problema existe. Hay gente que se droga. No todos tienen ni la fuerza de voluntad ni las ganas de rehabilitarse. Si fumar gusta, es lógico pensar que chutarse también guste. El estado español al no asumir su responsabilidad de garantizar un mínimo nivel de calidad en estos productos es responsable de todas las muertes ocasionadas por sobredosis de heroína. El estado español es responsable de todas las secuelas causadas por consumir droga adulterada con venenos.
El estado español hipócritamente asume que la única solución para la drogadicción sea la rehabilitación. No es así. Proporcionándoles a los drogadictos drogas de buena calidad a buen precio se solucionaría el problema de gente dispuesta a hacer lo que haga falta para conseguir su siguiente chute. Menos gente robando. Menos gente alquilando su cuerpo. Menos gente pidiendo. Menos presos. Menos gente muerta por sobredosis. Menos gente con secuelas para toda la vida por inyectarse los venenos con lo que se adultera la heroína. Menos gastos para la sociedad. Todo son ventajas.
Vender droga es un negocio ilegal. Eso significa que el estado no hace ningún control de calidad. Hay veces que la heroína está muy adulterada. Los camellos quieren aumentar sus beneficios añadiendo aditivos al caballo. Algunos de estos aditivos son venenosos. A los camellos les da lo mismo ya que están haciendo una actividad ilegal. Otras veces los camellos consiguen la heroína pura muy barata. Entonces apenas la rebajan. Un gramo de la heroína que compran a un camello puede tener varias veces más heroína que otro gramo. Los heroinómanos no conocen la pureza del producto que compran. Los heroinómanos no conocen los productos con los cuales ha sido adulterada. Los heroinómanos no saben si el siguiente chute les va a causar una sobredosis. El estado español evita asumir su responsabilidad con esta gente. El estado español es directamente responsable de todas las desgracias que les ocurren a esta gente por evitar asumir su responsabilidad con ellos. Les deja a la suerte de mafias ilegales.
Un heroinómano se está jugando la vida cada vez que se meta un chute. No sabe si los camellos han adulterado su caballo con venenos. No sabe si le han vendido droga casi pura. A veces hace falta comprar mucha cantidad de heroína muy adulterada para conseguir colocarse. A veces una fracción de la heroína que compran a los camellos es suficiente para colocarse si esta es muy pura. Esa misma cantidad de heroína pura causa una sobredosis. El drogadicto no sabe que le ha tocado. El drogadicto no sabe ni si repetir la dosis del último chute le va a dejar indiferente o si le va a matar. El estado español ha rehusado de su obligación de hacer un control de calidad de droga. El estado español es directamente responsable de todo el sufrimiento, de todas las muertes, causadas por la adicción a la heroína.
Enrique Urquijo, el cantante de los Secretos, murió de una sobredosis. Enrique Urquijo fue asesinado por el estado español. Al negarse a cumplir su obligación de garantizar la calidad de la heroína, el estado español es directamente responsable de todas y de cada una de las muertes por sobredosis. El estado es igual de responsable que si le hubiera ordenado a un verdugo apoyar el cañón de su pistola contra la sien de cada uno y de todos los que han muerto por sobredosis y este apretara el gatillo. El estado español es igual de responsable como si le hubiera inyectado veneno a todos y cada uno de los heroinómanos que han sufrido secuelas irreversibles por los adulterantes. El negarse a reconocer que existe un problema real, en el cual tiene la obligación de intervenir, hace al estado español responsable de cada una y de todas las muertes por sobredosis. Es la obligación del estado español garantizar la calidad de todos los productos que se vendan en su territorio. Es la obligación del estado español no evitar su responsabilidad al considerar algunos productos ilegales. El considerar algunas sustancias como ilegales hace al estado español directamente responsable de todas las desgracias que ocurran por su consumo. Enrique Urquijo fue asesinado por el estado español.
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