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Los caminos de la vida

La realidad es grande

Tuve una muy interesante conversación con un amigo mío hace un par de meses. El se ha hecho Sufi, que según he comprendido es la rama más mística del Islam.  Según iba hablando de sus creencias, yo iba viendo que el árabe era una lengua mucho más rica de lo que yo me imaginaba.  Contó que otro significado de la palabra Alá es la realidad, y habló de que hay una palabra en árabe que significa el corazón, otra que significa el corazón del corazón y otra que significa el corazón del corazón del corazón.
 
Yo estoy andando sobre los dos primeros caminos.  El camino del corazón es el camino de la bondad, la entrega y el amor.  El camino del corazón del corazón es un camino de poder, cambio y locura.  Según lo que explicó mi amigo, el corazón del corazón no es más que un punto en el pecho que es distinto de los demás.  Ese punto se nota cuando por ejemplo oyes una canción que haga que se te salten las lagrimas a los ojos.  Entonces canta.  Yo llevo bastantes años escuchando el canto de mi corazón del corazón.  Un canto brutal, como un huracán.  Este puede ser tan fuerte que yo enloquezca. No soy capaz de aguantar su hermosura.  Ha habido varias veces que he tenido que ser ingresado en la sección de psiquiatría de un hospital cuando el canto de mi corazón del corazón se hubiera vuelto lo suficientemente ensordecedor.  
 
El agujero que está al centro del corazón del corazón es muy poderoso.  Cuando canta es muy hermoso.  Estoy convencido que la mayor parte de las adicciones son debidas a que bajo la influencia de las drogas, este agujero canta.  Hay un punto tras la cuarta copa en que yo necesito tomar la quinta y la sexta.  En ese momento empiezo a notar este canto tan hermoso.  Yo soy diferente a que a mi se me abre el agujero sin psicotrópicos.  Ha habido ocasiones que durante años seguidos he notado el torbellino provocado por estar abierto el agujero.  La última vez que eso me ocurrió fueron los dos años en que me estaba planteando muy seriamente el suicidio.  Era un dolor tan hermoso pensar en la autolisis.  Y lo superé.  Un buen momento mi corazón del corazón dejó de cantar.
 
Generalmente, quitando las veces que ando por el camino del corazón, mi agujero está cerrado.  Aún así noto mi corazón del corazón si lo busco con los ojos cerrados.  Lo noto como una roca sólida y pequeñita, un sólido rígido debajo de mi esternón.  Estoy aprendiendo a apoyarme en mi agujero.  Estoy caminando sobre el camino del corazón del corazón.  El andar sobre este camino de responsabilidad me permite estar tan seguro de mi mismo que soy capaz de afrontar cualquier consecuencia que se derive de mis acciones u omisiones.  Puedo y podré salir adelante, me pase lo que me pase.  Cualquier cosa que me pase, siempre y cuando no dañe mi cerebro, me hará más y más fuerte.
 
Como dije, ese amigo mío que me habló del corazón del corazón es un converso reciente al Islam que pertenece a la rama de los místicos musulmanes llamados Sufis.  Según el lo que se esconde al otro lado del corazón del corazón es Alá.  Según él, un sinónimo de Alá en árabe es la realidad.  Osease según este amigo mío al otro lado del corazón del corazón no hay más que un dios omnipotente.  Dijo que lo que perciben los sentidos no es real.  Lo único verdadero es el dios asesino.  Me horrorizó oír eso.  Que la explicación de tantos, tantos asesinatos que se han cometido en nombre de la fe musulmana se hayan hecho porque muchas personas hayan notado un punto distinto en el pecho.  Tantas muertes innecesarias.  Tanto sufrimiento.  Todo en nombre de un algo diferente debajo del esternón.  Luego está el tema de las blasfemias.  Como si se pudiera hacer daño a un punto debajo del esternón diciendo cualquier cosa posible.  En nombre de una parte del cuerpo que la gente no comprende, y a la cual necesitan encontrar explicación, se han cometido verdaderas atrocidades.  En mi experiencia la realidad es grande pero Alá no es más que una justificación para que demasiadas personas hayan agredido a sus prójimos.
 
Un abrazo,

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