Para mí el torbellino no es más que una discontinuidad en mi alma. Es algo que le pasa a mucha gente. Lo llamo alma por llamarlo de una forma y no he pensado suficientemente sobre el tema como para definirlo. Para mí mi alma es una superficie casi lisa que veo por dentro de mi pecho, detrás del corazón y los pulmones. Una superficie casi lisa, casi lisa. Sería lisa si no hubiera un agujero en su centro. La imagen de esta sección la encontré preguntando a San Google por agujeros negros. El agujero en mi alma se asemeja en muchas cosas a un agujero negro. En un agujero negro, cuanto más cerca te acerques al centro, más gravedad hay. En el centro hay tanta gravedad que ni siquiera la luz puede escapar. Rodeando el centro del agujero negro hay un torbellino formado por toda la materia que no puede escapar, aunque lo intente de la inmensa fuerza del agujero negro, y que acabará siendo devorado por ella. La discontinuidad en mi alma es como si fuera un agujero negro. Cuanto más me acerco a mi agujero negro, más me duele.
El torbellino que cubre mi alma está causado porque tengo una discontinuidad en ella. Estoy escribiendo esto porque hoy estoy muy cerca de la discontinuidad. Hoy tengo las emociones a flor de piel. Hoy duele. Hoy toca compartir.
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Batiscafo
Los caminos que llevan a un destino
Este es el primer capítulo de una novela que me estoy planteando escribir. Es el resultado de un curso de escritura y lectura dirigido por Soledad Puertolas. Este relato nació con que nos pusieramos a escribir utilizando el verbo mirar en la primera frase.
Batiscafo
El torbellino del amor
Un chiste que me ha marcado es ese de Una puta es alguien que se acuesta con cualquiere. Una Hija de puta es alguien que se acuesta con cualquiera menos conmigo. Pensar que tantas de las mujeres especiales en mi vida que según ese chiste han resultado ser unas Hijas de Puta. Por no darme mi deseo supremo en el camino que compartimos. No importa que el deseo supremo sea conocerlas según todas las acepciones de la palabra por lo menos una vez. No importa el que una de las acepciones del verbo conocer sea mantener relaciones sexuales. Una hija de puta es la persona, hombre o mujer, en una relación de mucho afecto que niega a la otra persona su deseo supremo en lo que comparten. Una hija de puta es una persona demasiado inmadura para ceder a las presiones de alguien que es importante para él o para ella. Es una basura de persona formada únicamente a medias.
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Batiscafo
Los caminos de la vida
Cercedilla es uno de mis lugares preferidos. Muchas veces, andando por sus calles, me ha inundado una sensación de magia, de asombro, de maravilla. He caminado muchas veces por estas. Cada vez que he ido, me he alojado en la casa rural Los Castaños, que a mí me parece especial. Me encanta recorrer el camino entre la casa rural y la Plaza Mayor de Cercedilla. Me encanta este pueblo hasta tal punto que he desarrollado mi teoría de las relaciones entre dos personas que se conocen por primera vez, basado en lo que he visto recorriendo sus calles. Las veo como un abanico dentro de otro abanico. Todo a partir de las emociones que he sentido recorriendo estas calles mágicas.
Batiscafo
El torbellino del amor
Esto lo escribí la noche antes de que tuve mi último ingreso en el ala siquiátrica de un hospital. Después de una semana pensando obsesivamente tras la segunda vez que me sentí enamorado de una muy buena amiga, me convertí en un peligro para mi mismo. Los diez días ingresado fueron la única ocasión en la cual fui capaz de desconectar de ella.
Se me ha acabado una fase de mi vida. Esa fase estaba causada por tener mi alma como un torbellino. Esa torbellino estaba causada por tener un agujero en mi alma que chupaba y chupaba y chupaba. Siempre hay algo que sale del torbellino. Mirad la imagen debajo de este párrafo. Ahí está el torbellino que era mi alma en todo su glorioso esplendor. Fijados en la luz pura que emitía mi alma. Una luz bella. Una luz tan bella que los que me querían sólo se querían quedar admirándola. No me dieron lo que necesitaba. El aura que emitía era demasiado pura. Yo para ser feliz hubiera necesitado que una diosa se entregara a mí. Las que quería convertir en diosas no se atrevieron a entregarse a mi de forma completa. Siempre guardaron para sí sus cuerpos. El cuerpo es el camino para convertirse en diosa. Lo único necesario es entregar el cuerpo sin ningún límite. Es posible que la entrega sea tan completa que haya que renunciar a la vida propia. Hace falta también hacer una entrega tan grande con el alma. Hace falta también hacer una entrega tan grande del espíritu. Hace falta también una entrega tan grande de cualquier otra cosa que quieras. Hace falta hacer una entrega tan grande que puedes perder para siempre lo que estás entregando. El camino para hacerse diosa es entregarlo todo, quizás para siempre. En cuanto te haga diosa, lo recuperarás todo para siempre. En cuanto te hagas diosa, además de haberte entregado sin límites a otra persona, te habrás entregado sin límites a ti misma. Tendrás una fe ciega en ti misma. Puedes y podrás hacer lo que más deseas en cada momento al tener una fe ciega en ti misma. El único problema es que necesitas a alguien que se entregue a vosotras sin ningún límite. El único problema es que tienes que atrever a entregarte sin límites a otra persona. El único problema es que la persona elegida se tiene que atrever a entregar a ti sin límites a ti. Si lo conseguís, ambas os convertiréis en diosas.
Batiscafo
Los caminos de la vida
Este artículo es un resumen de mis experiencias referentes al amor. Al guardar mucho rencor por dedicarle tiempo a mujeres que equivocabamente creían que su afecto es suficiente recompensa para el camino que compartimos juntos, ha habido momentos que me he sentido extraordinariamente agresivo con ellas. Odio a las Hijas de Puta. Demasiada Hija de Puta en mi vida. Este artículo llegó a ser borrado por mi querida Tareixa. Creo que ella me quería proteger de mi odio.
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Las damas al estilo Cosboi
La segunda vez que enloquecí de amor me fui a recuperar sin éxito a la casa encantada, uno de mis lugares favoritos. Ahí me encontré rodeado de personas que estaban superando su adicción a la cocaína. Parte del tiempo lo dedicamos a jugar a las damas. Tras una partida me dije, cuanto se parecen las damas a la vida, empezando con que en la vida es necesario ir despacito y no todo está permitido, igual que en la primera fase del juego.
Que en la vida tus caminos se cruzan con los de otras personas y eso la cambia, igual que cambia el juego que con una de tus piezas se cruce otra pieza. A partir de esa primera similitud he ido desarrollando las damas al estilo Cosboi. Las bauticé así, ya que cuando me las inventé llevaba un sombrero de Cowboy.
En una partida de estas damas, el destino no tiene mayor interés. La única meta del juego es aprender a sacar una pieza del tablero.
En la vida el destino es la mano que marca el conseguir lo que más deseamos y que generalmente no satisface nuestras expectativas. O bien nuestros deseos llegan tan pronto que no los sabemos apreciar o bien cuando ya estamos cansados de esperarlos. También se pueden cumplir de una forma literal donde por no saber expresar bien lo que deseábamos se cumplen al pie de la letra. Eso no sería lo anhelado.
Lo bonito es todo lo que se aprende intentando conseguir esta meta mágica.
Lo bonito es el camino sobre el cual se anda en búsqueda de esa meta mágica.
El camino que que se sigue mientras se comparte este juego consiste en pedir deseos en voz alta, sin límites, ni restricciones y quizás así... podamos alcanzarlos.
Batiscafo
Los caminos de la vida
Tuve una muy interesante conversación con un amigo mío hace un par de meses. El se ha hecho Sufi, que según he comprendido es la rama más mística del Islam. Según iba hablando de sus creencias, yo iba viendo que el árabe era una lengua mucho más rica de lo que yo me imaginaba. Contó que otro significado de la palabra Alá es la realidad, y habló de que hay una palabra en árabe que significa el corazón, otra que significa el corazón del corazón y otra que significa el corazón del corazón del corazón.
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Los caminos de la vida
El corazón del corazón es un punto distinto a cualquier cosa que conozco. Está justo debajo del esternón. Según me explico una amiga en este lugar está el diafragma. Este punto de fuego se encuentra en la separación del aire de los pulmones, la tierra de los huesos y el agua de las vísceras. Si comprendí bien la Wikipedia, ahí también está el plexo solar que es uno de los puntos con más concentración de neuronas fuera del cerebro.
Noto de vez en cuando este punto mágico al cual he bautizado mi corazón del corazón. Entonces me siento fuerte, me siento invulnerable. Notarlo cantar me hace más seguro de mi mismo. Escuchar su melodía me hace inestable. Cuando oigo su música, se me retuerce mi realidad. Es más poderoso que mi cordura. Tengo trastorno bipolar o sicosis maníaco depresiva y cada vez que escucho este agujero que tengo en mi pecho rugir, cada vez que veo su torbellino, me enfrento a una crisis.
Batiscafo
Inmerso en el torbellino
Durante un cambio de medicación psiquiátrica sufrí una descompensación emocional severa tras un maravilloso viaje de senderismo a Burgos. La combinación de los dos medicamentos psiquiátricos que estaba tomando no eran capaces de garantizar mi estabilidad. La única razón por la cual evité un ingreso fue que estaba viendo a una psicóloga para mejorar mis habilidades sociales. Ella detectó en las fases iniciales que yo estaba descompensado y se puso inmediatamente en contacto con mi psiquiatra. Entre los dos fueron capaces de controlar mi descompensación. De no haber recibido ayuda en estas fases iniciales habría sufrido un ingreso poco después del inicio.
Aquí reproduzco integramente una carta que escribí a mi psicóloga el primer día de baja. Tenía que sacar lo que sentía fuera. Esta carta, según me han contado, tiene elementos sin sentido y elementos muy hermosas. La reproduzco ya que es muy buen reflejo del estado de mente que sufrí en una fase hipomaniaca. Las características de estas fases son que siento dolor emocional. El corazón del corazón situado debajo de mi pecho estaba cantando a todo volumen por lo que mi estabilidad estaba escorada. Sin mi psicóloga las cosas me habrían ido mal.
Batiscafo
El torbellino del amor
Durante una visita a mi casa rural favorita coincidí con una mujer que no paraba de hablar de mares y de ríos. Ella estaba desconsolada por un antiguo novio que la había dejado por otra. Ella era el mar y la otra era un mero río. Se preguntaba cual era el sentido de saciar la sed en un río cuando se podía alcanzar la plenitud en un mar. Estuvo todo el fin de semana con los mares y los ríos. Yo estuve dándole vueltas algunos meses y al final acabé contestándola que si una persona es para mí un mar, yo puedo ser perfectamente un río para esa persona. La dije que lo del amor no es simétrico.
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Inmerso en el torbellino
Este verano pasé un fin de semana en una casa rural que me encanta. Una de las huéspedes de este lugar de paz, estaba atravesando una de esas depresiones tan atroces que no dejan ningún resquicio para la alegría de vivir. Nos volcamos en intentar proporcionarla una salida, para que ella pudiera volver a sentir la alegría de vivir. Durante este fin de semana, una mujer mágica estaba también alojada en la casa rural. Ella nos regaló un mantra que me ha servido para parar la centrifugadora de los pensamientos que a muchos nos ha hecho sufrir innecesariamente: Ni por nada ni por nadie perderé ni la alegría de vivir ni la salud. Si supiéramos parar el siroco de la bola de nieve que se forma al machacarnos con pensamientos, generalmente falsos, se salvarían muchas vidas.
El mantra que nos regaló esta mujer mágica es un grito de guerra. Léelo varias veces: Ni por nada ni por nadie perderé ni la alegría de vivir ni la salud. Para mí el amor propio es más importante que la salud. Mi grito de guerra es Ni por nada ni por nadie perderé ni la alegría de vivir ni el amor propio. El grito de guerra se puede adaptar a las necesidades de cada uno. Con los elementos adecuados, el ni por nada ni por nadie repetido vez tras vez puede acabar con los pensamientos recurrentes más dolorosos.
Me pregunto que avatares de su vida han llevado a esta mujer mágica a apoyarse en este grito de guerra. Es un desafió. No importando lo que me pase, no importando las desgracias que me ocurran, saldré adelante. Me pase lo que me pase, no perderé la conciencia de que la vida es mágica Me pase lo que me pase no perderé mi amor propio. ¿Qué desgracias la habrán llevado a utilizar este grito de guerra para salir adelante?
Batiscafo
El torbellino del amor
Acabo de pasar un fin de semana maravilloso. He estado en un concierto que me ha emocionado. Pasé unas pocas horas al lado de T, una mujer que me encanta, los tres días del fin de semana. Al haberme dado cuenta de la fuerza de las emociones que rodean esto del amor intento ir suave en estos temas. Txiri, txiri como he oído que dicen en el país vasco. Suave, suave para dar tiempo a las emociones para que se acostumbren. Este fin de semana no me apetecía ir suave. Me apetecía disfrutar de forma hedonista de la compañía de una mujer que me encanta tanto como esta. Pasó lo inevitable. Me entró la certeza de que me había enamorado de esta mujer. Durante el primer lunes después de este fin de semana tan maravilloso, enfrente del ordenador, se me ocurrió pensar en Susana, mi primer amor. Mi torbellino aulló de dolor. Entre lagrimas les dije a mis compañeros de trabajo que no me encontraba bien, y me fui a casa.
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El torbellino del amor
El CELY es una de mis actividades favoritas. Puedo hacerlo durante una hora sin cansarme del maravilloso sabor de cenar en la Y. El saber que se me da bien darle placer a una mujer me llena. En este artículo voy a intentar explicar la técnica que utilizo para que tanto yo como mi compañera disfrutemos de compartir un rato agradable. Si a ti te gusta tanto esta cena como a mí, quizás te sirva de algo leer lo que he aprendido. Gran parte de mi experiencia de compartir mi cuerpo con otra persona ha sido dedicada a aprender a hacer una bien esta maravillosa cena en la Y de una mujer. El CELY también se conoce por términos más vulgares, como comer coño, hacerle el cunnilingus a una mujer o proporcionarla mucho placer oral.
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Los caminos de la vida
Hace varios meses estaba pasando unos días en Galicia. Fui a visitar a mi prima Mónica en la provincia de A Coruña. Tareixa, mi mejor amiga, y de la cual me he sentido enamorado en más de una ocasión, también estaba pasando el fin de semana en esa parte mágica de España. Yo disfruto inmensamente hablando por teléfono con ella y me hacía mucha ilusión escuchar su voz, especialmente ya que ambos estábamos tan cerca. Es mágico para mí hablar con una gallega a la cual quiero mucho, estando los dos en su tierra.
Aunque yo la llamé muchas veces, y la mandé multitud de mensajes de texto, no di con ella. O bien tenía el teléfono apagado o bien tenía cosas mejores que hacer que hablar por teléfono. No pudo ser por lo cual era imposible. No podía dejar de pensar en lo mucho que me apetecía oír su voz.
La tercera noche que yo pasé en Galicia me di cuenta de que notaba sensaciones extrañas en la parte derecha de mi pecho. Como un tubo fino de colores rojo y negro alternándose en espiral Este tubo surgía del lado derecho de mi pecho, acabando donde estaba Tareixa. Era adicción.
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