Me Gusta Fumar

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Introducción a Me Gusta Fumar

Las medidas antitabaco son discriminación

Desde hace varios años se está restringiendo el derecho de fumar de manera global.  Los argumentos principales son que es necesario evitar que la población respire el humo de tabaco y el qué es muy caro pagar los tratamientos de las enfermedades relacionados con el tabaco.  Estos argumentos son una falacia.  A los gobiernos les interesa que haya grupos de gente que la mayoría considere inferior a ella.  El que la masa se sepa superior, aumenta su bienestar, y hace que además de ser dóciles, estén contentos con la clase dirigente.

Lo que esta pasando en la actualidad con los fumadores tiene algunos parecidos con la Alemania Nazi.  La dictadura de Hitler promulgaba a bombo y platillo que en la sociedad había personas inferiores. Eso influyó mucho en que ese gobierno fuese el más popular de la historia de Alemania.  A la mayoría le encanta sentirse superior a los parias.  El gobierno alienta la ilución de que grupos de gente sean inferiores.  Esto hace que los que queden sean mucho más fáciles de controlar.  Elegir a los fumadores como parias tiene la ventaja adicional que hay muchos adictos a la nicotina que se sienten menos válidos por su adicción.  Encima somos una minoría discriminada que está de acuerdo con su discriminación.  Una verdadera panacea.

Las medidas que se han adoptado en las distintas partes del mundo no tienen la finalidad de proteger al que no fume.  Si se limitasen a eso, sería fácil para un fumador encontrar algún sitio que no sea una casa particular ni la calle donde fumar.  La política es que todos los sitios han de estar reservados para los no fumadores.  La política es que este mundo no es lo suficientemente grande para compartir.  El que todo sea para los que no fuman es un atentado contra los derechos de los fumadores, contra nuestros derechos.  Lo dicho, un rebaño contento es más fácil de llevar.

Luego está la mentira que un fumador es un lastre para la sociedad.  El que las enfermedades relacionadas con el tabaco son muy caras.  Esto es una burda falacia para engañar a la población.  Al estado le interesa que haya muchos fumadores.  Somos una excelente fuente de ingresos para las arcas del estado.  Además de los impuestos por las labores del tabaco, está el hecho que un fumador vive menos que un no fumador.  Según estadísticas que he leído, los fumadores vivimos de media diez o quince años menos que los que no fuman.  Eso son diez años de pensiones por fumador que se ahorra el estado.  Diez años de pensiones es mucho dinero.  ¡Qué hipocresía!  Y hay algunos gobiernos deleznables que hasta reclaman a las tabaqueras los gastos sanitarios.  ¡Una avaricia  repugnante!

A nivel mundial se está haciendo lo posible para que un colectivo se siente inferior.  No se reconoce el derecho que tenemos todos para hacer lo que queramos hacer con nuestras vidas.  Bajo ningún concepto estamos obligados a cuidarnos en contra de nuestras voluntades.  Fumar es una decisión que yo he tomado como un agente libre.  Es incorrecto menospreciar un grupo cuando las decisiones que toma  se mantiene dentro de la ley.  Eso es algo muy típico de los regímenes fascistas.  Los fumadores no seremos los últimos en ser discriminados.  En Estados Unidos ya están yendo a por los gordos.

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