Me Gusta Fumar

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Introducción a Me Gusta Fumar

Nadie tiene derecho a estar a gusto en cualquier parte

Nadie tiene derecho a estar a gusto en cualquier parte.  Hay tanta diferencia en gustos, que si se usase como baremo  lo que una persona o un grupo de personas considerara apropiado, muchos quedarían excluidos.  Hay mucha diferencia entre lo que lo que consideran apropiado algunas personas y lo que consideran apropiado otras.  Se debería intentar que haya un lugar para todos.  No se debería excluir a nadie.  Eso ni se ha hecho suficientemente, ni parece que se vaya a perseguir esta meta.  Habría que intentar dar cabida a todo el mundo, aunque esto no le parezca prioritario a muchos gobiernos.
 
Desde hace varios años, los fumadores estamos perdiendo muchos privilegios.  Hace pocos años se podía fumar en cualquier parte.  Hasta en autobuses, trenes y aviones.  Eso, para mi desgracia, ha cambiado.  No me gusta haber perdido privilegios, como supongo que a nadie le gusta que le prohíban cosas que antes podía disfrutar.  En muchos sitios han prohibido fumar en los lugares de trabajo.  Hay países donde esta prohibición se extiende hasta a bares y restaurantes. Últimamente se ha prohibido fumar en la calle en varios municipios.

En España, aún con la nueva ley que entró en vigor a principios del 2006, sigue siendo muy fácil encontrar lugares donde fumar.  Es muy fácil echarse un cigarrillo con el café o después de una opípara cena.  Me temo que es demasiado fácil.  Me temo que esta situación, de la que yo en estos momentos disfruto, no vaya a durar.  Considero que no se está respetando lo suficiente a los no fumadores.  Es demasiado difícil encontrar un bar donde tomarte una cerveza sin que tu ropa acabe apestando a humo.

A mi me da muy mala espina que casi todos los establecimientos permitan fumar.  Esto es una excusa perfecta para que el gobierno legisle.  No me hago ninguna ilusión del tipo de legislación que vaya a promulgar.  Cuando legisle, seguramente vaya a mermar drásticamente mis privilegios.  Desafortunadamente es muy fácil para un gobierno aplicar mano dura en vez de buscar un compromiso que no perjudique excesivamente a nadie.  Después de esta legislación, me temo que vaya a ser imposible echarse un cigarrillo mientras se tomo un café.

No se está respetando eso de que tiene que haber un lugar para todos.  En España, de fiesta, no hay suficientes lugares para los que no fuman.  En cambio, en el mundo laboral no hay ningún lugar para los fumadores.  Para los no fumadores las cosas han mejorado drásticamente en los 15 últimos años.  Entonces se fumaba en cualquier parte.  Ganaron la batalla de los medios de transporte.  Este año ganaron la batalla de los puestos de trabajo.  No será la última batalla que ganen.

Espero que al gobierno le interese llegar a un compromiso.  Lo dudo.  El único sistema que garantizaría tanto los derechos de los que disfrutan fumando, como los derechos de los que detestan el tabaco, es uno de cupos.  El único compromiso que garantizaría los derechos de todos es permitir fumar en un porcentaje de bares y restaurantes.  El gobierno decide por ejemplo que en el 25% de los bares se podrá fumar.  Hay bastantes más bares que solicitan que se permita fumar en ellos.  Se celebra una lotería anual o quizás cada cinco años.  Los ganadores permitirán fumar en sus establecimientos.  El sorteo se tiene que repetir periódicamente.  Así, todos los establecimientos que así lo desean, podrán tarde o temprano disfrutar de la panacea de los fumadores y sus amigos. 

Estaría prohibido fumar en la gran mayoría de establecimientos.  Los derechos de los no fumadores estarían siendo respetados.  No sería difícil encontrar lugares donde fumar mientras te diviertes.  Los derechos de los fumadores estarían siendo respetados.  En un mundo ideal se debiera intentar llegar a este clase de compromiso.  Habría que dar cabida a todo el mundo.  Habría que evitar tratar una parte de la sociedad como parias, que no tengan ni siquiera un lugar donde caerse muertos.  Por desgracia, este no es un mundo ideal.  Los gobiernos se ven con el derecho de discriminar.

En este mundo ideal el mismo sistema de cupos se debería utilizar además en los puestos de trabajo.  Debería haber algún lugar donde cualquiera, no importando sus apetencias, pueda estar a gusto, aunque sea trabajando.  Otra vez, el estado asigna un porcentaje de empresas donde se pueda fumar.  Los empresarios que desean permitir fumar en sus empresas entregan una solicitud.  Si hubiera más solicitudes que el cupo establecido, el estado organiza un sorteo.  En las empresas de los vencedores se podrá fumar.  En las empresas de los perdedores estaría prohibido fumar.  El sorteo se repetirá cada pocos años para que si un empresario estuviese muy interesado en que se pueda fumar en su empresa, tarde o temprano lo pueda conseguir.

En este caso es inevitable que se dé una situación que dista bastante de ser ideal.  Habría no fumadores trabajando en empresas donde se pueda fumar.  El estado tendría que legislar en que casos se debería separar a los fumadores de los no fumadores.  En los casos en que no sea obligatoria la separación, mala suerte para los no fumadores.  El mundo laboral en muchas circunstancias dista de ser un ambiente agradable.  Si al no fumador no le compensa el ambiente, que se busque otro empleo.  No le sería difícil ya que en la gran mayoría de los puestos de trabajo estaría prohibido fumar.   No es una situación ideal para un fumador empedernido trabajar en un puesto de trabajo donde esté prohibido fumar.  Muchas veces le compensa.  Igual ni fue ni sería una situación ideal para un no fumador trabajar rodeado de fumadores.  Igual le compensa.

En un mundo ideal hay cabida para todo el mundo aunque persigan metas contradictorias. Habría que intentar perseguir ese sueño en vez de hacer lo que es demasiado común en estas fechas:  Legislar a favor de algunos grupos en detrimento de otros.  En un mundo donde se persiga un compromiso en el tema del tabaco, habría situaciones en que unos pocos no fumadores estarían largos espacios de tiempo en ambientes donde se pudiera fumar.  Aunque no fumen han de ser capaces de elegir trabajar en esa clase de ambientes.  Sería muy fácil para ellos encontrar un puesto de trabajo libre de humo al estar prohibido fumar en casi todos los lugares de trabajo.  En un mundo ideal, los únicos expuestos al humo del tabaco en lugares cerrados serían los que conscientemente lo eligiesen.  En un mundo ideal no sería difícil encontrar lugares donde estar expuesto al humo del tabaco.
 

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