Me Gusta Fumar

Lo llaman Democracia y no lo ES

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Introducción a Me Gusta Fumar

No te necesito

Mi primera experiencia en una sociedad donde fumar estuviera mal visto ocurrieron cuando viví varios años en el extranjero.  Ahí me integré en un grupo donde había muy pocos fumadores.  A mí no me costaba ningún esfuerzo admitir que había gente a la cual le molestase el humo.  Cuando me encontraba en casa de alguien que no fumase, no me importaba lo más mínimo salir de sus casas cuando necesitaba un cigarrillo aunque hiciese frío.
 
Un buen día se empezó a poner de moda imponer restricciones contra el tabaco.  Estas restricciones empezaron poquito a poquito y se han yendo extendiendo como un cáncer.  Para aumentar su popularidad a costa de una minoría, los gobiernos de manera global están tomando ejemplo del paradigma por excelencia de la dignidad y de los derechos humanos: el partido nazi alemán.  Los nazis abrieron camino en dos frentes.  Primero, la población agradece que haya minorías a las cuales se pueda sentir superiores.  Les dieron mucho material.  Segundo, organizaron las primeras campañas contra el tabaco del siglo pasado. 
 
A medida que se iban extendiendo las prohibiciones me empezó a joder más y más estar de visita social en lugares donde estuviese prohibido fumar.  Lo seguía haciendo pero cada vez lo encuentro más humillante.  Eso de salirme a la calle o a una terraza, por estar en casa de alguien que prefiera que no se fume en su hogar, me molesta.  Me irrita.  Hago lo posible para evitar pasar mi tiempo libre en lugares donde esté prohibido fumar.
 
A mi no me interesa lo más mínimo tener amigos que no me dejen fumar en su casa.  Iba regularmente a casa de un amigo.  Su hermana puso pegas a que yo fumase.  Estuve tres años sin pisar su casa.  Dos hermanas gemelas son amigas desde la infancia.  Tuvieron hijos y aunque siguiesen fumando, para proteger a sus retoños no permitían fumar en frente de ellos.  No las he llamado en años.  Una prima mía que vive a un cuarto de hora de mi casa, no deja fumar en su salón.  Hace años que no piso su casa.  Si no me dejas fumar en tu entorno, no cuentes con mi afecto.  Hay suficientes personas que sí me dejarán fumar para que no te necesite.
 
Por supesto todo no es ni tan blanco ni tan negro.  Mi novia me ha puesto bastantes restricciones desde que nos conocemos.  Las respeto.  Me gusta cada vez menos respetarlas.  Pero lo hago.  Lo hago porque ella me ofrece algo que valoro más que mis principios:  hacer el amor.
 
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