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Escrito por Batiscafo
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Aunque últimamente estoy viendo interpretaciones distintas, las estadísticas a las cuales he estado expuesto indican que fumar puede acortar la vida considerablemente. Aún así el que yo fume o deje de fumar es exclusivamente asunto mío. Ni yo ni nadie está obligado a cuidarse. Aún teniendo en cuenta que yo fumo mucho, no está garantizado que yo me vaya a morir joven. Es posible que sí y es posible que no. El tiempo lo dirá. Yo acepto el riesgo para mi salud que supone fumar.
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Escrito por Batiscafo
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Los medicamentos con nicotina que se anuncian para dejar de fumar tienen verdadera utilidad a la hora de permitirnos a los fumadores estar cómodos muchas horas sin fumar. Estos productos deberían dejar de considerarse medicamentos. Debería ser posible comprarlos tanto en estancos como en quioscos. En estas fechas de prohibiciones cada vez más fuertes, cuantos más medios existan para evitar que nosotros los fumadores tengamos que aguantar el mono, mejor. Aunque fumemos. Tenemos el derecho de estar a gusto en cualquier parte. Si no podemos fumar, por lo menos que tengamos fácil acceso a fuentes alternativas de nicotina. Ahora que está prohibido fumar tanto en el trabajo como en aviones, trenes y autobuses, es completamente inhumano condenar a un fumador a muchas horas de ansiedad. Las terapias sustitutivas de nicotina son demasiado difíciles de conseguir. Sólo se venden en farmacias. Además se comercializan únicamente para dejar de fumar. Tiene que ser fácil conseguir alternativas. Las leyes no deberían servir para castigarnos. Toda la población tiene derecho de estar a gusto. Es discriminación que ese derecho esté restringido al 70% que no fuma. La población ha de estar informada que hay medios alternativos para conseguir sus dosis de nicotina.
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Escrito por Batiscafo
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La ley contra el tabaquismo que entró en vigor el 1 de enero del 2006 en España discrimina a los fumadores. Está muy bien eso de que a la mayoría de la población se le permita trabajar a gusto, sin tenerse que tragar el humo de sus compañeros. Desgraciadamente esto se hace a coste de infringir los derechos, garantizados por la constitución, de un treinta por ciento de la población. Esta ley, aunque mejor que las leyes que se han aprobado en otras partes del mundo, discrimina a los que fuman. Esto lo hace por su inflexibilidad. Esta ley va bastante más allá de garantizar un ambiente de trabajo agradable. Es lo suficiente rígida para ser un atentado contra mis derechos.
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