Yo, en plena posesión de mis facultades mentales, constato inequívocamente que a mí me gusta fumar. Soy consiente que mi decisión de fumar puede acarrear consecuencias perniciosas para mi salud. Bajo mi libre voluntad, acepto las consecuencias negativas sobre mi salud que esta actividad, de la cual extraigo tanto placer, me pueda ocasionar. Esto de fumar es una lotería. Igual me toca enfrentarme a las consecuencias negativas que no. Aunque no creo en estos momentos que lo haga, me reservo la posibilidad de arrepentirme de mi hábito en caso de tener que enfrentarme a una muerte lenta y dolorosa. Hasta me reservo la posibilidad de dejar de fumar en algún momento de mi vida, aún viendo poco probable que alguna vez lo haga. Me gusta fumar.
La legislación se encargará de sancionarme si fumo en algún sitio donde esté prohibido. Si la legislación fuese lo suficientemente flexible para permitir que haya algunos pocos sitios donde se pueda fumar mientras se trabaje y si es fácil encontrar sitios públicos donde se fume, la legislación sera justa. Siendo minoría nosotros los fumadores, es lógico que en la mayor parte de lugares públicos esté prohibido fumar. Siendo minoría nosotros los fumadores es lógico que en la mayor parte de los lugares de trabajo esté prohibido fumar. Para no violar nuestros derechos constitucionales es imprescindible que haya algunos pocos sitios donde se pueda seguir fumando. Una legislación justa permitirá que nosotros los fumadores seamos aceptados como miembros plenamente integrados en esta sociedad. Una legislación justa impedirá que nos convirtamos en parias.
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escrito por anuskaaa, diciembre 21, 2007
escrito por Zatoni, febrero 04, 2008
Con una faringitis de caballo y fiebre no reniego de mi amigo el cigarro... me encanta sentir su humo caliente dentro de mi, arde!!!!
Me encanta atufar a propios y extraños con mis humo irritante, tomar y esnifar todos de el, niños, abuelos, mayores, disfrutad, yo os lo reparto
P.D.He sido fumador empedernido durante 20 años, a razon de dos paquetes y medio diarios, pensaba que moriria enganchado a un cigarro, cuando un dia tras una noticia, me decidi a intentarlo, llevo 5 años sin probar un solo cigarro y solo os digo esto:
NO SOLO SE PUEDE VIVIR SIN EL TABACO, SINO QUE TODO EN LA VIDA ES MEJOR.
escrito por DIOS, octubre 12, 2008
FUMARE HASTA MORIR
escrito por Diana, noviembre 30, 2009
escrito por Noelia, enero 27, 2010
escrito por Novio de la nicotina, febrero 08, 2010
escrito por Jolumafez, marzo 03, 2010
Para algunos, dejar de fumar resultó sencillo. Para otros difícil y para los restantes: Imposible. Eso está ligado a muchos factores, incluyendo la personalidad y la facilidad de convertirse en adicto.
Lástima que hayamos sido tan inconscientes con los derechos ajenos, que en aquel tiempo no conocíamos. Lástima que en la actualidad, seamos víctimas del fundamentalismo de no fumadores y ex-fumadores, quienes aplauden fervorosamente cada vez que nos estrechan el cerco persecutorio, lo cual no es precisamente y nrecesariamente para obligarnos a la renuncia y para beneficiarnos en nuestra salud. Tambien hay componentes egoístas y el instinto de tener a quien poder pasar por el linchamiento.
No por fumadores, hemos dejado de ser personas. La nicotina, además, es una droga que no causa cambios de comportamiento o temperamento, como otras drogas sí lo hacen. Solo cuando nos vemos sometidos al cruel síndrome de abstinencia.
Si a los viejos fumadores nos permitieran fumar en paz en lugares y circunstancias definidas, se hará algo de justicia con nuestro problema. Con el tiempo nos extinguiremos y habrá solo cabida para las nuevas generaciones, nacidas con nuevos valores (Algunos muy desafortunados, por cierto). Ya hemos comprendido lo poco considerados que fuímos con los no fumadores en el pasado. Ahora podremos respetar mejor esas situaciones, a cambio de un poco de tolerancia. Hacernos la vida imposible, no es precisamente un ejemplo de cristianismo del bueno, sino una versión moderna de la Inquisición.
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